¿quien soy?
hace un par de clases leimos un texto acerca de quien soy, quienes somos, en la idea de reflexionar en grupo:
en nuestro grupo surgieron diversos puntos de vista: soy un cuerpo pensante, soy un ser capaz de conocer, soy segun el momento y el contexto, soy mental y corporal, soy influenciable, somos un constructo historico, soy....
“¿Quién soy
yo?”es probablemente la pregunta más desconcertante, profunda, difícil,
emocionante e interesante que nos podemos hacer.
Es desconcertante
porque a lo largo de todas las respuestas y las definiciones que nos damos de
nosotros mismos siempre terminamos insatisfechos. Siempre hay algo más. Después
de cualquier respuesta a que podemos llegar volvemos a un: “pero no es
realmente así”. “¿Quién soy yo?”parece una pregunta simple, quizás la más
simple, y sin embargo nos deja desconcertados y confundidos.
Es profunda
porque desde que recibimos el don de la conciencia, del sentido del yo, es del
mayor interés para nosotros. Desde el origen de pensar en el ser humano nos
hemos hecho esta pregunta y ha sido motivo de nuestras reflexiones. ¿Qué puede
ser más importante que entender la naturaleza del ser? Nada tiene mayor
profundidad que la pregunta de quién es este “yo mismo”, la conciencia que
habita este cuerpo y que vive en esta hora de la historia.
“¿Quién soy
yo?”es la pregunta más difícil porque tiene miles de respuestas, y más. Sólo hacer la pregunta nos trae inquietud y
ansiedad. Sentimos que es una pregunta
relevante pero algo en nosotros rechaza pensarla y se quiere distanciar de la
respuesta que de todos modos anhelamos.
Es algo tan básico que incomoda no tener una respuesta preparada y
clara. Pero cualquier explicación
apresurada nos deja insatisfechos.
Cuando nos
detenemos a pensar más profundamente nos damos cuenta de qué compleja e
intrigante es la cuestión y aparece más vasta y escurridiza. Muchas personas se
asustan de la pregunta y la dejan de lado porque “es una preocupación demasiado
abstracta” para gastar tiempo en ella. O se puede sostener que es un asunto
para filósofos, o que no tiene relevancia en mi vida cotidiana. ¡Pero cómo
puede no ser relevante! Si es tan básica y esencial, aunque sea difícil, exija
atención, tiempo y hasta tenga un halo de aventura al encararla.
Empezar a
preguntarnos esta simplísima cuestión, “¿Quién soy yo?” trae entusiasmo y
emoción porque abre un vasto campo de exploración ante nosotros. Quiere decir
que es una puerta hacia nuestra vida interior. Cuando preguntamos seriamente,
en la intimidad de nuestro ser, con honestidad total y objetiva, desnudos
frente a nosotros mismos, empezamos a descubrir mucho sobre quién somos. ¿Con
qué nos identificamos? ¿De dónde venimos? ¿Qué limitaciones nos auto-imponemos?
¿Cuáles son nuestros prejuicios? ¿Cuáles son las definiciones que hacemos de
nosotros mismos? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? Es sorprendente-a veces
doloroso, a veces estimulante-llegar a conocernos en profundidad.
Pero no es solo
entusiasmo lo que encontramos en el camino hacia las respuestas de esta
pregunta. Hay también fascinación porque se abre un inmenso campo frente a
nuestros ojos: el campo de la conciencia interior. Tenemos un conocimiento
subliminal de este aspecto de nuestra vida interior pero apenas nos
relacionamos con él. Y a medida que uno comprende más y más aparece con mayor
claridad que la respuesta no tiene límites y que descubrimos nuevos horizontes
de nuestra realidad. Fascinación y maravilla son las únicas palabras que
describen este proceso. No hay realmente una respuesta clara o simple a la
pregunta. Este asunto de “¿Quién soy yo?” es más bien una herramienta para
explorar la propia vida interior, y no una pregunta. Se puede usar como una
ventana (o un microscopio) para mirarnos a nosotros mismos y explorar la
naturaleza de nuestro ser.
Podemos
acercarnos a la pregunta de modo sistemático:
Yo soy un cuerpo.
Todos tenemos un cuerpo y este aspecto de nuestro ser es el que más obviamente
se ve. Nuestro cuerpo tiene un variedad de características: ciertas fuerzas,
ciertas debilidades. Necesitamos darnos cuenta de sus diferentes aspectos y
mantenerlo sano. Sin embargo también es obvio que somos algo más que nuestro
cuerpo porque si se le remueve una parte (por ejemplo, una extremidad), igual
seguimos siendo nosotros mismos; todavía queda un “Yo”. Yo soy un cuerpo, pero
hay algo más....
Yo soy una
persona que reacciona emocionalmente. Necesitamos conocer nuestras respuestas
emocionales, nuestros estados de ánimo, qué es lo que los causa. Necesitamos
llegar a ser objetivos con nuestras emociones, observar cómo reaccionamos. Yo
soy mis emociones, pero hay algo más....
Yo tengo un ser
histórico. Vivimos en un tiempo particular de la historia. El mundo era muy
diferente antes y va cambiar completamente en el futuro. Vivimos en un momento
como parte de un continuum histórico. Estamos muy determinados por esta hora de
la historia, pero hay algo más....
Yo soy una
cultura. Todos estamos sumergidos en una cultura. Pero hay más....
Yo soy parte de
una nación. La identidad nacional es una identificación muy fuerte. Nos
identificamos con la historia, el pueblo, las costumbres. Hay símbolos que nos
vinculan a la nación incrementando nuestra conexión emocional: “Soy Americano”,
“Japonés”, “Chino”, “Francés”, “Chileno”-identificaciones fuertes. Pero hay
algo más....
Yo soy parte de
una familia. La familia de la que venimos, la familia que soñamos, la familia
que creamos. Recordar que enraizado está nuestro nombre en nuestra conciencia,
y que gran parte de nosotros es. Pero hay algo más....
Yo soy el
resultado de mi educación. Pero también....
Yo soy el
conjunto de mis pensamientos. Pero también....
Yo soy el
conjunto de mis defectos. Pero además....
Yo soy mis
rutinas. Todos tenemos una rutina que se hace parte de nosotros. Nuestra
conexión habitual con ella nos hace difícil cambiarla. Es parte de nosotros.
Pero hay algo más....
Yo soy un obrero.
Una persona que hace un trabajo. Esta es una de las identificaciones más
fuertes que tenemos. Fácilmente igualamos lo que hacemos para ganarnos la vida
con lo que somos. Pasamos tanto tiempo en nuestros trabajos que nos convertimos
en ellos. Yo soy un maestro, un estudiante, un ingeniero, un mecánico cuando en
realidad yo soy una persona que enseña, que estudia, que practica ingeniería,
que arregla automóviles. Así es que hay en mí algo más que mi trabajo....
Yo soy alguien
que aspira a una vida mejor. Todos los humanos aspiramos a la felicidad y a
hacer un mundo mejor..
Yo soy un
conjunto de valores.…
Yo soy amor..
Yo soy
espíritu.....
Yo soy misterio..
Lo desconocido.

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